Abrir la segunda sucursal sin perder el control

Con un local, el control lo ponés vos: estás ahí, ves la caja, conocés a cada cliente. Con dos, ya no podés estar en los dos lugares. Lo que te mantiene al tanto no es tu presencia sino que cada local funcione con las mismas reglas y deje los números escritos.

Un encargado por local, con reglas claras

El primer cambio no es de sistema, es de personas. Cada sucursal necesita a alguien que responda por ella cuando vos no estás.

Caja y liquidación, cada una en su local

La tentación es llevar «una sola caja» para todo. No funciona: el efectivo está en dos cajones distintos, y cada cajón tiene que poder cerrarse por su cuenta.

Los adelantos son la excepción: la deuda es de la persona, no del local. Lo que se le prestó en una sucursal se le puede descontar en la otra.

Mirar todo junto sin mezclar

Separar no quiere decir perder la vista general. Necesitás poder pasar de un local al otro y también verlos sumados, sin que un número se cuele en el otro.

Qué mirar cada semana

Un rato fijo por semana, siempre el mismo día, alcanza para no llevarte sorpresas:

  1. Las diferencias de caja de cada local. No el monto, el patrón: ¿siempre falta los sábados? ¿siempre en el mismo turno?
  2. La ganancia de cada sucursal, comparada. Si una factura parecido y gana mucho menos, mirá sus gastos y sus comisiones.
  3. Las ventas esperando aprobación. Una venta trabada es plata que no figura en ningún lado.
  4. Los avisos de stock. Qué falta y en qué local, antes de que lo pida un cliente.
  5. Lo que le debés al equipo. Liquidaciones y adelantos pendientes, por persona y por local.

Si esos cinco números están bien, el resto suele estarlo. Y si no, sabés exactamente por dónde empezar a preguntar.