Stock que avisa antes de que falte

El stock casi nunca falla por falta de control. Falla porque nadie se entera de que algo se terminó hasta que un cliente lo pide. La idea de esta guía es que el aviso llegue antes, y que el número que ves sea el que hay en el estante.

El nivel de reposición: el número que te avisa

Para cada producto que vendés seguido, definí un mínimo: la cantidad a la que tenés que volver a comprar. No es el stock ideal; es el punto de alarma.

Un ejemplo: vendés unas tres ceras por semana y el distribuidor tarda cinco días en entregar. En esos cinco días se van dos o tres. Con un mínimo de cuatro, cuando suena el aviso todavía te queda para cubrir la espera y algún imprevisto. Si el aviso te llega seguido con el estante casi vacío, subilo; si llega y la mercadería sobra, bajalo.

Cuando entra mercadería, cargala ese mismo día. Un stock que se actualiza «cuando hay tiempo» deja de servir en una semana.

Vender productos en el mismo ticket

Buena parte del stock que «desaparece» en realidad se vendió y nadie lo anotó. Pasa cuando el producto se cobra aparte, de apuro, al final del servicio.

Decidí también qué pasa cuando el sistema dice cero y el cliente tiene el producto en la mano. Lo más prolijo es no vender lo que no figura y corregir el stock primero. La alternativa es permitirlo y revisar los negativos al final del día.

Cada local con su estante

Si tenés más de una sucursal, el stock total sirve de poco. Que haya diez cremas en el negocio no ayuda si las diez están en el otro local.

No mezclar locales

El error clásico: falta un producto en un local, alguien lo trae del otro y no lo anota. A fin de mes, un local tiene de más y el otro de menos, y los dos números están mal.